Nuestros amigos!

AVISO

Por el momento continúo en un impasse con el "libro". De cualquier manera dispones de más de 100 capítulos publicados, sobre temas de psicología y sexología, con los que te podés entretener un tiempo y cuyos títulos tenés en la columna de tu derecha. Te recomiendo también los interesantes y, a veces, divertidos comentarios. En estos momentos prosigo con mi actividad por Facebook (bajo otra modalidad) y los videos de mi canal de Youtube, a los que te invito a unirte y participar con tus opiniones.

Gracias y abrazos. Ricardo Musso



miércoles, 10 de junio de 2009

UBICARSE vs PEDIR

- “…y sabe que me la paso laburando todas la semana. Me ve que preparo las cosas para lavar la camioneta y nada…. Se hace el boludo…, porque me ve perfectamente!. Se la pasa como un estúpido con la playstation, y yo afuera 3 horas lavando y lavando…, y no se asoma ni para preguntarme si necesito algo!”
- “¿y por qué no le PEDÍS que apague el jueguito y te ayude a lavar el vehículo…?
- “porque ya tiene 18 años el tarambana…!”
- “¿Y… que hay con que tenga 18 años….?”
- “Y…, que ya se tendría que UBICAR solito….!”
- “Ah…”

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- “…la señorita, todos los sábados me trae hasta el lavarropas una pila de remeras, bombachas, pantalones, camisas sucias acumuladas de toda la semana, y me la tengo que pasar lavando hasta casi el domingo a la tarde!...., si yo a los 17 le llegaba a hacer eso a mi vieja… ¿sabes no?!”
- “y por qué no le PEDÍS que te traiga la ropa los días que haces lavado, o que se lave la ropa sola?”
- “Naaaa..., se tendría que UBICAR que aunque ella estudie, yo me la paso trabajando doble turno en las escuelas para que a fin de mes no falte para comer, y también necesito descansar los fines de semana. Además después me tengo que aguantar la cara de “traste” todo el fin de semana!”
- “Ah…”

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- “Me ve que estoy con los chicos “hasta las manos”…, dándole la teta al bebe para que se duerma, el más grande corriendo por toda la casa, y nada…, terminamos de cenar, agarra el control remoto y se sienta a hacer zapping por todos los canales de la tele. Yo termino agotada como a las 11.30 de la noche y el tipo sigue ahí…, ni la mesa levantó!”
- ¿Y por qué no le PEDÍS que se ocupe del mayor mientras vos te ocupas del más chico, y cuando se duerman, entre los dos levantan la mesa, lavan los platos, y después se sientan a ver televisión juntos?”
- “ahhhh… ¿y después me tengo que “bancar la cara” todo el resto de la noche?..., no…, que se UBIQUE…!. ¿O se cree que ocuparse de la casa no es un trabajo también?”
- “Ah…”

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- “Siempre hace lo mismo; quedamos a las 6 y llega a las 7, quedamos a las 7 y llega a las 8…., me da una “rabia” eso…!”
- ¿Y por qué no te vas?”
- “Porque yo no le hago eso a la gente…: dejarla “plantada”!!!”
- “Bueno… en todo caso PEDILE que sea puntual, y avisale que la próxima no te vas a quedar esperando y que te vas a ir a tu casa si se demora!”
- “¿Y por qué le tengo que pedir?... se tiene que UBICAR que eso no se hace!”
- “Ah…”

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- “…la gente se piensa que uno es un surtidor…!. Vino un domingo a pedirme que abra el negocio para que le venda una batería para el auto porque la de él no daba más…, me dijo que a fin de mes venía a pagármela…, y de esto ya hace un año!. Con ese “verso” de: después vengo.., después vengo, tengo como 20.000 pesos en la calle y todos se hacen los “giles” y no vienen a pagar”
- “¿Y por qué no lo llamas por teléfono y le PEDÍS que venga a pagarte la batería?
- “A sí…,¿y que piense que yo me llamo una batería de auto?..., noooo, que se UBIQUE che…!, el sabe perfectamente que tiene esa deuda conmigo!”
- “Ah…”

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A esta altura del escrito habrán notado que el término “UBICARSE” no está aplicado a la noción temporo-espacial que es conveniente desarrollar para no andar deambulando por ahí, mas allá que el dicho diga: “todos los caminos conducen a Roma”, o correr el riego de llegar tarde al aeroparque y perder un avión que teníamos que abordar!.

Es este caso, esta usado para representar la idea que las personas “DEBERÍAMOS TENER CONCIENCIA” de lo que esta “bien o mal” hacer o decir, para no perjudicar, o afectar de alguna manera, a los demás.

¿Será ésta expectativa una aspiración razonable?

Pareciera que de esto ya era conciente Enrique Santos Discépolo cuando compuso el tango "Cambalache", en este caso, cantado por J. M. Serrat, "El Nano".



Cariños
Ricardo Musso

80 Amigos opinamos...:

Luna dijo...

¡Cuánto me suena todo lo que has dicho!
En ese sentido, como madre, he sido un FRACASO.
bla, bla, bla, bla, y al final...acabáva haciéndolo yo, Porque era más rápida y lo hacía mejor.
LA ANTI-PEDAGOGÍA-.
Bueno, yo nunca trabajé fuera de casa, como la mayoria e mujeres de mi generación, y, esto implicaba que el trabajo de casa era tuyo, faltaba más, los demás tenían sus estudios o trabajos...
Muchas veces me pareció injusto, pues parecia que mi trabajo se hacía con una varita mágica...
Pero era incapaz de pedir nada.
Y claro, suponia que la sensibilidad de los demás debiera de percatarse de lo agobiada que me encontraba muchas veces.

Pero bueno,efectivamente ya he aprendido (casi, jajaj)que las cosas hay que pedirlas, nadie es adivino.

Pero no pedirlas cada vez, como un loro, pues te puedes ganar el título de "quejosa" permanente.
Las cosas hay que hablarlas, distribuir los trabajos y que cada uno cumpla con sus deberes. La casa es de todos. Todos son responsables de su funcionamiento.
Y esas cosas, se enseñan y aprenden desde niños.
El mimetismo.... Ver para aprender.
Un besito.

Luna dijo...

perdón, quise decir, acababa....

Steki dijo...

Hola, Rik!
Mientras hablás con Sofi y dejo correr el video, yo te escribo, jaja.
Creo que somos varias las que nos sentimos identificadas aunque yo traté de ir corrigiendo esa postura con el correr de los años.
Con mi primer ex-marido, padre de mis hijos, yo directamente no me quejaba, asumía que es peor!!!! Mi Dios! Cuando nació Isa, mi hija mayor, dejé de trabajar y me dediqué, absolutamente, a ser madre. Yo era la súper mujer, la súper mamá, que todo lo hacía sola sin necesidad de que nadie me ayudara. Y asumía ese rol estoicamente. Qué horror.
Cada vez que converso con mis hijos, ahora ya grandes, trato de mostrarles los errores y aciertos de mi relación con su padre para que ellos asimilen. Afortunadamente tengo buen diálogo con los 3. A ellos fui enseñándoles a tratar de resolver las cosas solos hasta el varón a cocinarse, aunque sólo se hiciera un "paty" (hamburguesa), puesto que yo trabajé siempre desde que él tenía 2 años e Isa 4.
Después una cae en el "sentimiento de culpa" con la separación y sigue cometiendo errores para "llenar carencias" y ellos aprovechan. También aprendí de eso.
Bueno, Rik, el video no corre. Veré si puedo hacerlo correr más tarde. Luego vuelvo.
Un beso a Luna que es a la única que veo por aquí y otro para vos.
STEKI.

Ricardo Musso dijo...

Hola Luna!!!

Imagino que la mayoría de los que escribamos comentarios sobre este artículo, mencionaremos el hecho de haber atravesado en nuestras vidas etapas en que, “estoicamente”, nos hacíamos cargo de las cosas: por esperar que surja del otro ESPONTÁNEAMENTE una colaboración, o respeto a un compromiso.

En la base de esa actitud muchas veces esta el temor que nos tilden de “quejosos” como vos decís (o como diríamos acá “rompe bolas”!), sin embargo por ese temor, los únicos que nos perjudicamos somos nosotros.
¿No?.

Gracias por venirte!
Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Hola Stekita!!!

Bueno…, como le comenté a Luna parece que a vos no te sucedió nada diferente.
Pudiste cambiar algunas actitudes y “pasar la pelota”, como diríamos en futbol!.

Ahora…, podemos decir que “el pasado…pisado”,y yo te (les) preguntaría: ¿no existen situaciones en la actualidad, como adultos, y entre adultos, que continuamos esperando que los demás se UBIQUEN,y no reclamamos que lo hagan?.

Gracias por comentar…, me faltó cantarle una cueca a Sofi!...jajajaja!

Besos.
Rik

Nuria dijo...

Bueno, no tengo hijos. La única referencia próxima con la que puedo establecer comparación son mis sobrinos, aún muy chiquititos, pero todo un ejemplo.
Sí, lo sé, no está bien que lo diga yo, podríais tacharme de poco objetiva. Pero realmente yo creo que están siendo bien educados, con cariño, pero con firmeza. Las cosas hay que hacerlas cuando hay que hacerlas, y cada día hay unas rutinas y normas a seguir.

Yo creo que eso es bueno porque sus padres siembran para el futuro, para cuando sean más grandes. Pero evidentemente eso requier un aprendizaje, o sea un "pedir".

Desde pequeños es bueno "pedirles" que ayuden, hacerles entender que forma parte de la convivencia diaria, y que su ayuda se les reconoce. Empezando por cosas simples como recoger los juguetes antes de ir a la cama, recoger las zapatillas, la ropa sucia, etc....

El problema de estos chicos que planteas Rik, me temo que tiene su origen en los propios padres, que acaban haciéndolo por ellos.

Pero ocurre lo mismo incluso entre parejas ¿eh? Tengo una amiga cuyo marido "no rasca bola" (no hace nada). Pero no lo hace porque sabe que ella lo hará siempre al final.

Besos

Nuria dijo...

Ah, y esa educación ha de partir de ambos cónyuges, no sólo de la mamá.
Por eso es tan importante que los chavales vean el ejemplo en sus propios padres, con tareas y responsabilidades compartidas entre ambos.

Ya está, no me enrollo más, jajaja

Ricardo Musso dijo...

Hola Nuria!!!

No es que pierdas objetividad porque comentes lo que observas en tus sobrinos y el comportamiento de sus padres porque no tengas hijos propios; si eso es lo que sucede, a mi gusto, es lo correcto.

El comentario sobre lo que ves en el comportamiento del marido de tu amiga, que por lo que decís viene de la “cuna”, no es un problema de él… es un problema de ella, que, si le molesta esa actitud, no trate de corregirla pidiéndole colaboración o a veces, si es necesario, exigirla.

Insisto en lo que dije arriba; ¿y vos?..., ¿pedís cuando las personas tienen actitudes que te molestan, o esperas que “en forma natural” se ubiquen en lo que tendrían que hacer de acuerdo a tu visión?

Besos.
Rik

Nuria dijo...

Pues lo he meditado, y en general suelo pedirlo. Parto de la base que nadie está en mi mente para saber qué es lo que estoy pensando, así que...

Aunque entiendo también que en la convivencia, de pareja, de hijos, etc... hay cosas que no sería necesario pedir porque son obvias, léase limpieza, orden, etc.

Sí me molesta enormemente la impuntualidad p.ej. y si se lo pido a esa persona y me contesta "es que no lo puedo evitar", ten por seguro que no me citaré con ella a menudo, le parezca bien o mal (que les suele parecer mal, encima).

Lo de mi amiga, pues sí, es culpa de ella. Hay cosas que no logro entender en la vida de pareja, en serio...

Un abrazo Rik, y para todos los demás

Claudia Sánchez dijo...

Bueno, en principio creo que yo establecería algunas diferencias:

- Entre lo que "deseamos" del otro y lo que "necesitamos".
Yo deseo que de vez en cuando él me haga un regalo. Si no surge de él, no me sirve pedírselo.
Yo necesito que él se ocupe del baño del niño mientras preparo la cena. Si no surge de él, debo pedírselo.

- Entre lo que "debería" hacer y "tiene" que hacer.
Mi compañera debería darse cuenta que estoy a full y ofrecerme su ayuda. Pero no lo hace.
Yo me doy cuenta que estoy a full, entonces distribuyo tareas y cada cual tiene que colaborar con una parte.

- Y un apartado para los pedidos con fines educativos (básicamente con los niños)
Me parece que en la educación de los hijos este tema es fundamental. Aunque no necesitemos que hagan determinadas cosas, incluso aquellas que preferiríamos que no las hagan, deberíamos enseñarles a hacerlas. Por un lado para que aprendan a colaborar en la casa y por otro, para que aprendan a valerse por sí mismos sin depender de los demás. Al principio habrá que obligarlos, ya que se resistirán sistemáticamente, pero luego lo irán incorporando a la vida cotidiana.

Partiendo de la base de que la mayoría preferimos la comodidad y hacer sólo las cosas que queremos,
y que lo que se oponga a ello será motivo de muchas caras largas, creo que está en nosotros saber hasta dónde y hasta cuándo podemos tolerar las caras largas en los demás. Se me hace que la mayoría de las veces "cargamos con el fardo" antes de ver las caras largas. Como si éstas implicaran que nos querrán o valorarán menos. Casi nunca pensamos en que al "otro" no le importa ponernos cara larga, ni piensa en cómo eso nos afecta.
En fin, fácil de decir, difícil de hacer. Pero no imposible.

Saludos!

Luna dijo...

Bueno aqui entramos en el factor tiempo.
Digamos, que yo soy la abuelita. La que todo lo hace y todo lo soluciona por la orden ministerial de mediados del siglo pasado.
Mis nueras, que son de finales del siglo pasado, ya exigen ayuda de sus parejas, que desde luego lo hacen, y mis nietas, que son de principios de este siglo, saben que papá y mamá exigen unas cosas que se han de cumplir....
Pero como digo en la anterior intervención, por mimetismo.... porque ellos ven que papa y mamá hacen lo que exigen.
Pregunta del millón de dólares:
Y cuando todos están en casa de la abuelita, ¿que pasa?
Bueno, pues ahí se aplican las normal de mediados del siglo pasado.... que en esa casa, siguen vigentes... jajajaja.
Bueno, y la abuelita no se enfada!!!!!
La abuelita, consiente, pero NO se queja.
Asi que en este tema.....vamos mejorando, y Mucho!!!!

Nuria dijo...

Jajajaja Luna, te entiendo ;-)
Biquiños

Luna dijo...

Claudia, has estado magistral!!!!
Yo quiero decir lo mismo que Claudia.
Un besito

Steki dijo...

Ay, Rik, trato de repasar distintos hechos. Pero creo que, en líneas generales, no espero nada de nadie ni reclamo nada. Lo que no se da naturalmente es al "pepe" que lo reclame.
A ver si se me ocurre un ejemplo: el padre de mis hijos me llama para reclamarme que tal o cual no lo llaman y que él está cansado de hacerlo, que es su padre, etc, etc. Yo le contesto: vos porque siempre estás esperando algo de los demás y no podés hacer las cosas porque sí, sin esperar nada a cambio. Yo los llamo cuando me surgen las ganas y no les reclamo si no me llamaron. Sencillo. No soy de medir reclamos con la vara que mido lo que doy. Yo doy porque es mi naturaleza y eso no implica que los demás sean así.
No sé si me fui de tema. Ya me mareé. Jaja!
Acabo de poder ver el video, juaaaaaaaa!
BACI, STEKI.

Ricardo Musso dijo...

Bien Nuría, bien!!!

Parto de la base que nadie está en mi mente para saber qué es lo que estoy pensando, así que...; he ahí que quid de la cuestión.

Muchas personas creen que la gente nace con una “bola de cristal” bajo el brazo (y no confundo la frase entrecomillada con el dicho que “nacemos con un pan bajo el brazo”, que sé que es otro, y al cual siempre he respondido cuando las salutaciones que me han dado por los nacimientos de mis hijos: “lástima que se lo engullen el primer día! ”. Ja! – broma!); por ende es su deber saber todo lo que el pensamos, sentimos o deseamos; o un “gen” de la “ubicación” del RESPETO, LAS BUENAS COSTUMBRES, LA SOLIDARIDAD, AFAN POR EL TRABAJO, etc., etc., etc.

La segunda mitad de tu escrito no me convence demasiado.
En mi opinión no existe lo “OBVIO”, incluso en la convivencia familiar. Sea nuestra pareja (varón o mujer), nuestros hijos, nuestros padres, nuestra familia política; si manifiestan comportamientos que no nos parecen apropiados, o nos afectan directamente, también tenemos que “PEDIR” ubicación al respecto!; tal como lo haces respecto de la puntualidad con tus amigos o conocidos (que de seguro les resultará molesto…, pero entre tu molestia por la impuntualidad, y la de ellos por tu reclamo: ¿cuál es más razonable?.).

Gracias por volver.
Cariños.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Hola Claudia!

Brillante tus diferenciaciones!.

Respecto de la primera, en mi opinión, a riesgo de caer en la llamada “paradoja de la espontaneidad”, salvo ESPERAR gestos (justamente espontáneos) de afecto: palabras, presentes, o lo que fuera significativo para nosotros; no es pertinente “pedir” que nos amen!.

En relación a la segunda, si te estas refiriendo a una compañera de trabajo, salvo que el “debería”, o “tiene”, figure en el Manual de Procedimientos de la Empresa, no podrías pedirle colaboración salvo, como creo que quisiste decir, que sea una subordinada y tenga que aceptar su re-distribución de tareas para aliviarte un poco. Pero de ser un par jerárquico, no creo que cabría otra posibilidad que pedirle colaboración, de ahí a que acepte tu pedido hay una incógnita que resolver!.

Los pedidos (y hasta exigencias) con finalidad didáctica que me mencionás son inobjetables.

Respecto de que nos “ganen” por temor a perder el afecto del otro, y terminar “cargando el fardo”, es una muy buena observación y la base de muchas aceptaciones de injusticias!.

Gracias por venirte Clau!
Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Jajajaja Luna!

Genial tu descripción de las diferencias respecto de las “ubicaciones” y los “pedidos de ella” entre distintas generaciones.

Comúnmente se dice que los abuelos “malcrían” a los nietos, sin embargo, no sé en tu caso, hay padres que aceptan esa permisividad en la casa de los “nonos” (o las iaias…jajaja!), y otros que ponen el “grito en el cielo”, porque luego, los pequeños, repiten conductas que los padres creía ya haber corregido!.

Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Ay Stekita!!!

Sí…, si andas con problemas de “vértigo”, me parece que te ha dado uno!.

A tu frase: “ Lo que no se da naturalmente es al "pepe" que lo reclame.”, arriba le comenté a Claudia que amor no se puede reclamar, porque justamente es una emoción que surge naturalmente y es inútil forzar su aparición!.

Pero, por ejemplo: ¿por qué tu ex marido te reclama a vos la falta de comunicación con sus hijos, y no lo hace directamente con ellos?.

Si bien ese tipo de reclamos también pueden pertenecer al “pedido de afecto”, que si no surge espontáneamente es imposible forzarlo, él, como padre tiene derecho a hacerlo, y no necesariamente porque sea, en este caso, su característica el “dar, siempre esperando algo a cambio”; pero, insisto, no debería “usarte” a vos para esa solicitud.

Los gestos que suelen llamarse “por amor”, es esperable que no estén especulando con recibir algo a cambio. Pero me impresiona que estas confundiendo a este tipo de actitudes que tenemos para los demás, con las conductas complementarias que uno espera en las relaciones, de pareja, amistades, hijos, compañeros de trabajo, o la sociedad en general, etc.

Si dar indiscriminadamente es tu “naturaleza”, y no estas dispuesta a imponerle límites a los demás para que tomen de vos lo que les plazca, ya podes dejar, día y noche, la puerta de entrada de tu casa sin cerradura, para que los “chorros” (o “amigos de lo ajeno”) no tengan que romper una ventana para llevarse lo que la buena de Steki, deja de sí a disposición de los demás!...jajaja!.

Besos y tomate algo fuerte!
Rik

Nuria dijo...

Discrepo contigo Rik
Cuando digo "obvio" me refiero a cosas como por ejemplo:
Terminamos los dos de cenar, y la mesa no se recoge sola, ni los platos se friegan solos.
Entiendo que no es necesario que tenga que pedirle que los recoja, o friegue, etc...

Mi pareja no sería tan tonta como para pensar que tiene una criada en casa ¿no? jajajaja
A lo mejor su mamá se lo haría, pero yo no ;-)
Me refiero a ese tipo de cosas.

¿no?

Besos

Nuria dijo...

A mí también me ha parecido muy curioso el comentario de Luna, entre las diferentes generaciones.
Nunca lo había pensado ;-)

Biquiños

Ricardo Musso dijo...

Hola Nuria!!!

A lo que me refiero con la OBVIEDAD es que si los gestos de colaboración, como en el caso que mencionas, se dan ESPONTÁNEAMENTE, se deberá a que tu pareja entiende que es NATURAL hacerlo, porque, justamente como mencionas, no sos “su criada” por ejemplo, o porque le place a él también levantar la mesa.

Pero ello no se produce porque sea OBVIO hacerlo, ya que el termino OBVIO alude a que algo es esperable que suceda sin necesidad de asombrarnos, y no necesariamente “levantar la mesa” puede resultar OBVIO; es más, muchos hombre pueden pensar (aún hoy) que ANTINATURAL hacerlo por su condición de género.

Si esto esta cambiando, y realmente se transformara en una conducta OBVIA de esperar…, bienvenido sea el cambio!

¿Viste?..., muy bueno lo descrito por Luna!

Cariños.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Una aclaración Nuria!!!

Cuando me refiero a lo OBVIO estoy aludiendo a la conducta humana.

Hasta que suceda otra cosa; si soltamos un objeto al aire, y es más pesado que éste, es OBVIO que descenderá hasta tocar tierra, parece que por efecto de la Ley de Gravedad como describe la Física!; y además natural que así sea.

Besos.
Rik

Claudia Sánchez dijo...

Luna... lo de las generaciones está muy bien, pero lo de comer en lo de la iaia... la santa abuela! me dió como "culpita" porque sí... así hacemos cuando vamos a lo de la abu (mi madre), todos de sobremesa y ella ya lavando los platos... pero es que ella nos echa...! y nosotros pues, aceptamos!
ja, ja, ja! me encantó!
Saludos!

torombolo dijo...

Bueno, las propias acciones no obligan acciones de otros si no están previamente pactadas.

Sí, es verdad, a todos nos gustaría que los demás captaran nuestro esfuerzo abnegado y desinteresado y por ello retribuyeran de modo acorde, sin tener que pedirlo y, de ese modo, eliminar el calificativo "desinteresado" .
Mas, los demás no lo hacen.

Pedir no sólo no tiene nada de malo, es mejor.
Yo prefiero no esperar nada espontáneo de nadie.
De ese modo no me contrariaré cuando no lo haga ni lo culparé por no darse cuenta, exactamente del mismo modo en que yo mismo no me doy cuenta de muchas circunstancias similares.

Porque, todos aquí estamos convencidos de que nosotros sí nos damos cuenta y actuamos bien.
Pues, es mentira.
Lo que nos hace pensar eso es simplemente nuestra memoria selectiva y la delicadeza de otras personas prudentes, a quienes nosotros deberíamos imitar.

Nuria dijo...

Te entiendo Rik.
No todo es obvio para todo el mundo.
Aunque sigo pensando, quizás porque soy mujer y he sido educada así desde pequeña, que en la vida cotidiana hay cosas que no debería (utilizo el condicional a propósito) ser necesario pedir, por simple funcionamiento.

Pero claro, para una persona a quien siempre le han hecho todo, lo obvio, ya no es lo mismo que para mi.

Besos

Luna dijo...

Sr. Torombolo. Esta frase que voy a copiar me parece simplemente genial.
Me han pasado por la cabeza, en un momento, multitud de situaciones, que son un claro ejemplo de lo que dice.

"Porque, todos aquí estamos convencidos de que nosotros sí nos damos cuenta y actuamos bien.
Pues, es mentira.
Lo que nos hace pensar eso es simplemente nuestra memoria selectiva y la delicadeza de otras personas prudentes, a quienes nosotros deberíamos imitar."

Si, eso me lo puedo aplicar con respecto a mi actuación con otros, y de otros conmigo.
Un beso

Luna dijo...

Una puntualización, en lo que pasa en casa de la abuelita:
Ahora los hijos, nueras y nietos NO viven en casa de la abuelita.
Vienen a pasar unos dias.
¿Qué quiere la iaia?
Que vengan mucho, porque están cómodos, están felices, descansan, se ríen...están de fiesta.
Pues digamos que es un trueque (con mucha astucia ,de la iaia, que para eso es más vieja)
¿Qué me cuesta conseguir todo eso?
Pues trabajar unos dias más de lo acostumbrado.
No pasa NADA. Le compensa con creces-
Asi que Claudia, nada de remordimientos...
Es así de sencillo. Además seguro que no recogéis la cocina tan bien como la iaia....

Nuria dijo...

Yo quisiera tener una suegra como tu Luna (creo que ya te lo he dicho más veces, pero no me lo voy a callar por repetirme).

Besitos

Ricardo Musso dijo...

Buenos días Sr. Torombolo!.

Para mí (y aclaro: PARA MÍ!), sencillamente genial su comentario!.

El tema propuesto en este artículo y los casos que lo ejemplifican podrían parecer “antojadizos de mi parte”, o “traído de los pelos”.
Sin embargo, les aseguro, que son motivo mucho malestar en la gente. Y entre los padecimientos psicológicos por los que se me consulta como profesional, la idea de que los demás deberían actuar de forma de satisfacer alguna expectativa nuestra (o por lo menos no perjudicarnos con sus conductas), en forma espontánea y sin necesidad de pedirles nada, esta a la orden del día y muy arraigada en gran parte de la población.

Como menciona usted, Sr. Torombolo, nuestra memoria selectiva solo nos permite recordar aquellas situaciones en que nos hemos sentido afectados, pero no aquellas en que quizás hemos afectado a otros, y bien cabría entonces citar aquella antigua frase atribuida a Jesús cuando apedreaban a una adúltera: “el que este libre de pecado, que arroje la primera piedra”.

Gracias por su participación.
Rik

PD: Voy aguardar la participación de algún otro interesado en comentar su opinión en este artículo, para que intentemos hacer un poco mas abarcativa la idea de UBICARSE vs PEDIR (ubicación), y salir de los ejemplos cotidianos o domésticos.

Ricardo Musso dijo...

Buen día Nuria!

No te estoy “tomando para la chacota” porque yo también fui criado que existen determinados comportamientos esperables en la gente que no sería necesario estar pidiéndolos: “obvio que debería ser obvio que los demás obviamente notaran que es obvio que su comportamiento nos puede perjudicar, y obviamente quizás perjudicar a los demás!”…jajajaja!.

La dificultad parece surgir cuando para los demás esa obviedad no existe en su cabeza!.

Gracias por venir.
Beso.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Buen día Luna!

Un saludo nada más, porque tus comentarios no van dirigidos a mi persona, pero como sé UBICARME (a veces!) sé que es de “buena educación” saludar!....jajaja!

Besos.
Rik

torombolo dijo...

Bueno, digamos que hay, en este tópico, un enfoque individual, de las relaciones personales, y otro social, vinculado a reglas de conducta comunes que no están expuestas en cartel alguno y muchos violan cotidianamente.

Yo me he manifestado aquí por la conveniencia de no esperar nada espontáneo de nadie, a título personal.
De ese modo evito la frustración o la agresión a alguien que no sabe cuales son mis espectativas.

Mas en la vida social es diferente.
Me molesta tener que pedir cosas obvias y esperables.
Es mi dificultad, lo sé.
Algunos llaman a este rubro "asertividad".

Por ejemplo, cuando uno atraviesa una puerta, pasillo o sendero de paso, sabe, salvo que sea un niño o un disminuído mental, que por allí pasa gente.
Sabe que es terreno compartido.
Y por tanto, en orden a la convivencia social, debe hacer uso adecuado.
Cuando dos personas se detienen a conversar en medio del paso, obstruyéndolo, está violando ese acuerdo.
Están incumpliendo una conducta justamente esperable, pactada tácitamente por cotidianeidad, por convivencia social.
Es verdad, no hay un cartel que lo informe, y yo podría acercarme y pedir.
Mas eso me molesta.
Y cuando pido por estas obviedades, pido con cierta violencia.

No digo que esté bien.
De hecho, preferiría en esas ocasiones manejarme con calma, y lo intento.
Mas en varias de ellas he terminado en la violencia.
Por ejemplo cuando he agredido a algún tabaquista ejerciendo su compulsión en un sitio prohibido, molestándome.

Entiendo que, en esos casos, ese comportamiento antisocial, esa actitud de actuar "como si estuviesen solos", en medio de la multitud, es provocativo.
Algo muy primitivo.
El individuo tanteando su jerarquía.
"A ver quién es el macho que me la viene a hacer cumplir".

Y, desafortunadamente, yo tengo vocación de macho alfa.

Steki dijo...

Buen día, Rik!
Ayyy, ya estoy mareada con mis propias ideas, jaja.
Primero... ¿está mal no esperar algo de los demás?
Segundo... A veces, es bueno aclararle a alguien lo que a uno le gusta o no le gusta, le molesta o no, porque nadie es adivino. No es que uno vaya a cambiar su forma de ser por lo que le guste al otro pero sí creo que ayudaría a una buena convivencia, ya sea en la casa como en el trabajo o en una relación de amistad, de pareja o lo que sea. Cuando estoy en algún sitio (restaurant, negocio, etc) y no me atienden como es debido, yo se lo digo y reclamo una buena atención pero, de seguro, a ese sitio no vuelvo más. Así como también si me atienden bien, también se lo digo y lo felicito por su buena predisposición.
Les aseguro que sólo estoy tomando mate, jaja.
BACI, STEKI.

Claudia Sánchez dijo...

Excelente comentario Torombolo.
En lo único que disiento es en lo que deberíamos imitar.
No creo que debamos imitar la actitud de quien se calla delicada y prudentemente frente a lo que le molesta de nosotros.

Me explico. Creo que en muchas ocasiones lo hacemos (callamos y otorgamos) y en otras no (la cara larga es la nuestra). De lo que estoy convencida es que el silencio, en estos casos, no es el mejor modo de resolver un conflicto.
Porque lo que no se exterioriza, lo que no se habla, abiertamente, y nos molesta, a la larga termina pudriéndose adentro y la otra parte ni enterada.
Y vale tanto para el otro como para mí.

A veces creemos que por no herir susceptibilidades se deben aceptar cosas que nos incomodan y me parece que es un error.
No es fácil de hacer, sobre todo cuando apreciamos a la otra parte. Pensamos veinte veces antes de hablar y que eso no lo incomode. Y el otro hace igual, prefiere callarse antes que herirnos. Y entonces cada uno se ubica en un lado opuesto y en el medio el silencio distorsionándolo todo.
Me estoy yendo a los extremos no? lo que pasa es que de gotas están hechos los mares. Dicen.

Saludos!

torombolo dijo...

Bueno, nuevamente el curioso e intrincado razonamiento femenino.

Vea Claudia, yo afirmé claramente mi propensión a la comunicación expresa, a no esperar acitudes de otros tras la puerta y frustrarse cuando no ocurren.
En ese contexto, resalto que uno, en general percibe las fallas ajenas y no las propias, y que los seres humanos somos, en general, muy parecidos en ciertos patrones de conducta.
Por tanto, probablemente algunos rasgos que condenamos en los demás, los tengamos también nosotros.
Y si no nos los hacen notar es por prudencia.
Pues eso es lo que consideré bueno imitar, la prudencia.

Mas sólo es un comentario final.
Una voluta estética que no hace al contenido del mensaje.

Cómo, entonces, llegamos al punto en que yo auspicio el callar, es decir, lo contrario al centro de mi idea?
Pues, no lo sé.
Ah, los varones somos tan torpes...

Luna dijo...

Bueno, llegados a este punto, yo quisiera deferencia dos cosas.
Una es nuestra actitud con las personas que convivimos diariamente, bien en nuestra casa, la familia, bien en el trabajo.

Otra, las personas, que ocasionalmente están donde estamos nosotros, bien de comparsa, bien por que nos atienden o atendemos en un lugar.

Con las personas que convivimos, por supuesto, nos preocupa más como pueda interferir, en nuestra relación de dia a dia, las exigencias o peticiones de ayuda o de reparto de los trabajos , etc.
Primero porque nos unen unos lazos afectivos, que se podrían dañar, en caso de fricción.
Entonces nos planteamos. ¿vale la pena, las caras largas?
Pero eso sería si el hecho sucediera una o dos veces. Pero cuando es una pauta de conducta, de conviviencia, si creo, que debiéramos manifestar nuestras peticiones. Sino, sería pan para hoy, hambre para mañana.
Porque para que el otro no ponga la cara larga...la pongo yo,¿ para siempre?.
Bueno en todo caso, es la opción de cada uno...

En cuanto a las personas que no son nuestro entorno. La cosa cambia.
Si me prestan un servicio, por supuesto, como pago, exijo.
Si estoy en un sitio público, donde hay unas normas, las cumplo, y pido que se cumplan y así sucesivamente.

Lo que procuro, SIEMPRE, es no perder los papeles. Es mucho más efectiva una recriminación, con una voz pausada, tranquila y en un tono conveniente, que perder el rumbo.
Si alguien está fumando en un sitio que no está permitido, sabe que está infringiendo las normas. Le dá igual, y por lo tanto está dispuesto a armar follón.
Y no estoy dispuesta a ponerme a su altura o su bajura... Faltaria más.
Si no me atiende, busco a un policia,o un vigilante, que para eso le pagan...
Una persona que no sabe estar en un sitio público, que no sabe convivr en sociedad, ya está en evidencia, lo único que buscará es ponerte en evidencia a ti.

Y si alguna vez, sin darme cuenta, infrinjo alguna norma que moleste a otros, desde luego, rectifico sobre la marcha y pido perdón. De eso no hay duda.
Un besito.

Nuria dijo...

Buen apunte Luna, incluso las discrepancias, expresadas en el tono adecuado hacen más viable una respuesta positiva por la otra parte.

Con un tono de voz alto, agresivo o iracundo, no se consigue más que henerar tensión desde el primer momento.

Claudia Sánchez dijo...

Me llamo prudentemente a silencio.
Los sigo leyendo!

Ricardo Musso dijo...

Me gusta el “rumbo” que le ha conferido al tema a partir de su comentario Nº 32 Sr. Torombolo.

Todo lo que estamos tratando tiene que ver con el concepto de ASERTIVIDAD, que es una habilidad que descripta en el artículo “TE COMES EL BIFE CRUDO…”.
Allí reconozco que esa habilidad es más difícil de ejercer entre los seres allegado y más amados, que con los extraños.

Como aclaración le menciono que un DÉFICIT en la ASERTIVIDAD, se manifiesta tanto por hacer silencio ante las injusticias (que sentimos como tales, con extraños o conocidos), como en el hecho de acomodar esa molestias mediante nuestros conocimientos de pugilato!.

De todos modos noto que usted también hace una “selectiva diferencia” (no ya de memoria sino de expectativa de comportamientos) entre los cercanos y los ajenos.
A los primeros les adjudica las posibilidad de no ubicarse, y en ese caso, solicitarles hacerlo; pero a nivel de la sociedad en general se sumerge en la idea de que la sociedad DEBERÍA saber sobre comportamientos ubicados, o no!..., ¿por qué hace esa diferencia Sr. Torombolo?

Saludos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Buen día Stekita!!!

No esta mal ni bien Steki.

Si consideras que, por más que te este afectando una conducta ajena, no debes pedir corrección alguna…, pues no esta mal ni bien que no hagas reclamos!.

Ahora, insisto, si esas actitudes te producen malestar, bronca u otro sentimiento, ¿por qué callarte entonces si en un negocio o restaurante no lo haces?.
Posiblemente me digas que porque en estos lugares pagas por un servicio y esperas que le lo brinden como mereces y con los allegados preferís adoptar una actitud altruista, inmoladora, y no andar “mendigando ayuda”.
Si testa bien así… adelante!.

Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Estimados Claudia y Torombolo.

Solo una acotación a vuestro diálogo: “todo el que calla…, otorga” no es un simple dicho, es una frase de gran profundidad filosófica, a mi entender.

Reconozco que para diferentes situaciones existen distintas maneras de expresar lo que deseamos o esperamos de los demás, decenas de maneras, o tal vez miles, pero siempre comunicamos nuestra disconformidad si algo nos molestó; como mencionamos antes: con caras largas, entrecejos fruncidos, silencios, milanesas quemadas; etc.; pero también existe la palabra en múltiples formas de comunicarla: en volumen normal; acompañada con una sonrisa; con un “mi amor” en la frase, etc.

Saludos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Hola Luna!!!

Me gusto tu comentario…, va tomando forma…, va tomando forma esto!!!

Gracias.
Besos
Rik

Ricardo Musso dijo...

Exacto Nuria!!!

Gracias.

Besos
Rik

Ricardo Musso dijo...

Jajajaja Claudia!!!

¿Por libre elección te llamas a silencio?, ¿o por no intentar pedir ubicación a alguien?

Besos
Rik

Claudia Sánchez dijo...

No Ricardo, no creo que se trate de falta de ubicación de nadie. Solo falta de lectura pausada e interpretación.
Y me parece mas enriquecedor que continúe el debate, que entrar en un ping pong de dimes y diretes inconducentes.
Continúen con el tema llevado a lo social, que es muy interesante. Sobre todo en una sociedad como la nuestra.

Saludos!

Ana dijo...

Hola Rik, muy bueno. Complicado el tema. Creo básicamente que los otros no pueden adivinar lo que necesitamos si no lo pedimos. Ahí aparece la disyuntiva: si pido y nada del otro lado, sigo pidiendo y me quejo eternamente, o limito la relación. Me parece que mucha gente no pide por diversas razones: una de ellas es "para tener de qué quejarse", no ignoramos que la queja es un buen deporte y poner límites implica a veces tener que arreglarse solo/a. Por otro lado hay mucha gente que no pide porque esta acostumbrada arreglarse sola, y por ahí en un momento estalla.
He tendido siempre a arreglarme sola. Porto un escepticismo que me ha llevado a eso, t aunque con los años aprendí a pedir y a no suponer que los otros deben adivinar lo que necesito, del mismo modo que yo no puedo adivinarlo.
Con los adultos: pareja, compañeros de trabajo, amigos se trata de ejercer y de que ellos ejerzan "la conciencis de lo que está bien y de lo que no" como vos decís, y no siempre es facil, no se sabe en definitiva cuando el otro se está haciendo el / la viv@ o sencillamnte no se dió cuenta, para eso creo que un poco de observación alcanza, si el diálogo no basta. Y te digo sin ningún rubor que deshecho las relaciones en donde no hay un “acuerdo”.
Con los hijos, esa “conciencia” se va construyendo, no es facil, pero, si no se “ubican” hay que “ubicarlos” y el diálogo es el mejor modo, bah! el único creo.

Ana dijo...

Un beso después vuelvo.

torombolo dijo...

Bueno, vea caballero Ricardo, es que en el caso personal no hay conductas pactadas, hasta que las hay expresamente.

Por esa razón, son partidario de la conversación, la expresión del propio deseo y la certeza de que el otro lo conoce y acepta, o no.
Eso evita la confusión.
La señorita Claudia me contesta..."No creo que debamos imitar la actitud de quien se calla delicada y prudentemente frente a lo que le molesta de nosotros". Efectivamente, lo leí con pausa y lo interpreté.
Y no veo en qué disiente conmigo, si yo opino lo mismo.

Ahora, en el caso social, salvo casos muy específicos, no hay tal desconocimiento.
Simplemente porque no se trata de "mi" deseo.
Se trata de reglas de conocimiento muy difundido.
Por tanto, cuando me encuentro con un adulto capaz, sin impedimento visible, tiendo a suponer que conoce la regla violada y lo está haciendo conscientemente, en ese "tanteo" del que hablo.
Reconozco, como ya le he dicho, que lo mejor en todo caso es expresar el deseo evitando el conflicto sin renunciar al propio derecho, tal como podría describirse coloquialmente el concepto de asertividad, corríjame usted si lo hago mal.
Y en ese reconocimiento es que confieso ciertas dificultades esporádicas para conservar la calma civilizada.
Y entiendo que eso se debe a cierto impulso atávico masculino, algo jerárquico, territorial, es mi autocrítica.

Me doy cuenta de que en ciertas circunstancias, la civilización desaparece y se trata de un individuo cuestionando mi poder sin provocación ni justificación alguna mas que ese tanteo jerárquico.
El intruso ingresando en mi territorio.
Todos lo hemos percibido alguna vez, y más de uno aquí lo habrá hecho.

El ponerse adelante en una fila fingiendo no darse cuenta.
El atravezar el carrito del supermercado en medio del pasillo mientras eligen su producto.
El hablar a viva voz por teléfono al lado nuestro.

La señorita Luna, mucho más delicada, llama al policía, mis respetos por ello.
Yo, un ser primitivo, soy mi propio policía.

Ricardo Musso dijo...

Salud Claudia!

Solo falta de lectura pausada e interpretación. ¿de quién?..., ¿tuya, o de alguno de nosotros?.

Respeto tu derecho de abstención, sobre todo si tenés la percepción que la conversación se puede derivar a un “ping pong de dimes y diretes”!.

Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Hola Ana!

Tenés que pasarme honorarios de supervisión por el comentario en tu entrada!.

Bien…, por lo que interpreto de tu comentario no te quedas con la primer negativa, u “oídos sordos”, a tus pedidos iniciales, en mi opinión eso esta bien, eso es lo que debería hacer el señor que tiene 20.000 mangos en la calle y no llama a nadie para poder cobrarlos, ni una vez, ni dos, ni tres…ni!

Se me pasó comentar tu observación de “quejoso deportivo”…, muy buena observación!.
En realidad se queja con quien no debe, por no pedir a quien debería!.

Ejem… ¿por que no me habla un poco de ese escepticismo?...jajaja!.

Hablando de pequeños y jóvenes, me gustó eso de “ubicarlos”, el diálogo es una vía, pero, a mi gusto también el límite a través de una orden no necesariamente atenta contra la estabilidad psíquica de los hijos, por ejemplo, el señor que esperaba ayuda de su hijo para lavar la camioneta, en vez de rumiar con la bronca de que el muchacho no lo ayudaba espontáneamente, bien podría haberle dicho: “Che…, apagá el video juego y vení a darme una mano con esto…, después seguís!, ¿no?

Gracias por venir.
Besos bananeros!
Rik

Ricardo Musso dijo...

Sr. Torombolo!

Efectivamente, en ese comentario de la Srta. Claudia no veo que haya contradicción con sus dichos!.

Cuando usted dice:
Ahora, en el caso social, salvo casos muy específicos, NO HAY TAL DESCONOCIMIENTO.
Simplemente porque no se trata de "mi" deseo.
SE TRATA DE REGLAS DE CONOCIMIENTO MUY DIFUNDIDO.
(las mayúsculas son mías)

¿Se refiere a los 10 mandamientos?..., porque son muy conocidos por la sociedad católica, y casi ninguno se cumple…, por no decir ninguno!.

En los ejemplos que usted menciona como “reglas de convivencia” que repetidamente son violadas por muchas personas; creo entender que usted primero apela, asertivamente, a la diplomacia para que se enteren de la violación, y si no se corrigen, apela a su propio “poder de policía”. Comprendo (y comparto) su estrategia, siempre y cuando no se “rasgue las vestiduras” con exclamaciones de “¡Cómo la gente no se ubica!!!..., son todos unos malcriados!!!”.

Usted dirá!
Saludos.
Rik

Claudia Sánchez dijo...

Bueno, a ver si puedo aclarar "mi confusión".
Torombolo dice: "pedir no sólo no tiene nada de malo, es mejor"
y luego remata: "la delicadeza de otras personas prudentes, a quienes nosotros deberíamos imitar."
En qué quedamos? Pedimos o nos callamos?

Por eso yo digo: "Excelente comentario Torombolo.
En lo único que disiento es en lo que deberíamos imitar."
Y luego, para confirmar mi opinión (y la suya -que ya adjetivé de excelente-) redundo en la necesidad del diálogo.
Y nada más.

Que descansen! Este cuerpo se retira por hoy!

torombolo dijo...

No, vea caballero Ricardo, no me refiero a mandamientos divinos y otras supercherías.

Me refiero a un código de conducta suficientemente conocido y básico en todo ámbito social.
Algunas normas tácitas y otras expresas, que hacen a la convivencia pacífica entre personas.

Cuando usted tiene un cartel de "prohibido fumar" a pocos metros, y aún así fuma, está enviando un mensaje.
"Yo soy el jefe".
Cuando uno se para en la esquina, bajando el cordón, mientras espera el corte de tránsito para cruzar, impidiendo a los vehículos doblar, usted frena a causa de ello y el sujeto lo mira a los ojos sin hacer el menor movimiento, también.
Cuando se abre la puerta de un ascensor y algún ansioso/a que sólo hace la suya, le impide la salida intentando entrar primero, ocurre lo mismo.

Son personas que tantean, que buscan ganar la posición, actúan mientras nadie les ponga freno, que madrugan al tímido, que primerean.
Personas que nos recuerdan que bajo el casimir y el código civil, hay simples monos que necesitan establecer quién puede más.
Como cuando éramos niños y alguno les ponía los puntos a los otros.

No le suena?

Luna dijo...

Ricardo, en mi blog, tengo dos estímulos, que cuando los he visto he pensado en tu blog.Escritos de Oror y Palabras de Rosas.
Tus escritos, son oro puto. Elaborados, documentados, amenos, didácticos, vamos una consulta psicoanalíica gratis....
Palabras como rosas. Si, porque son siempre como un bálsamo. Además te dedicas a eso. A repartir bálsamo para las heridas del alma...
Una vez más mi admiración.
Hay que tener mucha vocación, para pasarte la vida oyedo las miseris de todos, procurar remediarlas, y sin contaminarte....
Grande! Ricardo.
Un bsito.

Luna dijo...

Perddddddddddooooooonnnnnnnnnnnnnnnn
Oro puto, no, ORO PURO
sorry

Ricardo Musso dijo...

Jajajajaja Luna, un "lapsus calami" (error en la escritura) acá puede ser catastrófico!

Gracias corazón…, voy a por ellos!!!

Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Buen día Claudia!

Para mí esta claro… ¿ves que había que UBICAR el sentido de lo redactado?

Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

¿Cómo “Supercherías” Sr. Torombolo!?

1 - Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2 - No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3 - Santificarás las fiestas en nombre de Dios.
4 - Honrarás a tu padre y a tu madre.
5 - No matarás.
6 - No cometerás actos impuros.
7 - No robarás.
8 - No darás falso testimonio ni mentiras.
9 - No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10 - No codiciarás los bienes ajenos.

Salvo los tres primeros, que en caso que usted sea ateo o agnóstico le concedo el derecho de dejarlos de lado, y también el 9no en caso que se dé licencia a tener pensamientos y deseos libertinos!; el resto son la base de la mayoría de lo que se supone hace a la convivencia social y nuestra jurisprudencia.

Ahora, claro está que convengo con usted que se trasgreden a menudo.
Sin embargo no noto en esas trasgresiones un “meta mensaje” del estilo: "Yo soy el jefe"; necesidad de marcar territorio; madrugar al tímido (ya que no creo que a priori sepan que el otro es tímido o no); primerear; ni nada por el estilo.
Más bien pienso que, la gente hace lo que hace, porque le viene en gana hacerlo.

Si usted desciende de su vehículo a comprar, de una escapada, un paquete de galletitas dejando la llave puesta y el motor en marcha; y un individuo asciende a él, se lo lleva, lo desarma, vende los repuestos a los autopartistas de la calle Warnes, llega la policía y se porta 2.000 pesos por hacer la “vista gorda”; más tarde entran dos inspectores de la AFIP ; y ante la irregularidad de no contar con la factura adecuada para justificar esos repuestos, no labran un acta y se llevan dinero para dos birras que les acompañe en el almuerzo, por último un honorable ciudadano ingresa al negocio y compra alguna de las partes de su auto a mucho menos precio que comprando los originales y con factura; le aseguro que no creo que en la mente de esas personas esta la idea de desafiar territorio al Sr. Torombolo. Lo hacen porque obtienen beneficios con ello, y siempre que nos beneficiamos con una conducta tendemos a repetirla, porque nos gratifica, nos viene en ganas hacerlo; aunque con ello violemos el mandamiento Nº 7.

¿O no estimado?

Saludos.
Rik

torombolo dijo...

Bueno, caramba!
Tal vez haya tocado yo un punto sensible.

No era mi intención.
Vea caballero Ricardo, de ningún modo pretendo yo cuestionar los mandamientos de Moisés.
Ni mucho menos estoy yo en condiciones de negar la existencia de dioses y angeles.
Si otros dicen que están, pues así debe ser.

Tampoco pretendía yo ingresar a la valoración de los mecanismos de nuestra fallida sociedad.
Lo mío era algo mucho más sencillo, más individual.
El cuerpo a cuerpo.
Lo más primitivo.
El sendero angosto, con usted y un sujeto extraño caminando en direcciones opuestas y el instante de mirada en que se determina quién se aparta y quién pasa primero.
El momento en que suele desaparecer el orden social razonado y surge el viejo cerebro.

Y no era una queja, un "pedido de ubicación" como usted aludió al traer este interesante tópico.
Era una reflexión personal acerca de mis propios impulsos de combate.
Jamás me quejo por ello, mas que para comentar que poseo un parcial e insuficiente dominio sobre ellos.
Algo que un hombre más evolucionado, en el futuro, no padecerá, supongo.

Claudia Sánchez dijo...

Uy, cómo me gustó esa imagen!
Perdón Rik, me voy de tema un cachito. Porque esto me pasa con frecuencia.
Dos personas que se cruzan en una angostura, se miran, midiéndose, en fracciones de segundos.
Una cede el paso a la otra, quien educadamente agradece. Y ambas siguen su camino. Quien tiene ahí el dominio? O cuando ambas se ceden el paso al mismo tiempo... y vuelven a sostenerse la mirada, muchas veces acompañada de un gesto de "pase usted". Qué pasa ahí?

(Por favor Torombolo, no es contra vos eh?)
Saludos!

Claudia Sánchez dijo...

Me quedé pensando en mis propias sensaciones ante el pedido de ubicación social.
"Un asiento para la señora que está con un bebé por favor" (cuando todos se hacen los dormidos, empezando por el chofer)
"Disculpe señor, pero la fila sigue atrás" (al vivo con cara de yo no fuí que se pone delante)
"Podrías bajar un poco el volumen de la música? porque se escucha hasta mi oficina"
"Disculpame, en este lugar no se puede fumar"
Y bueno, yo no tengo esa sensación atávica de establecer dominio, aunque pueda interpretarse mi actitud como un "acá mando yo". Mas bien es como una necesidad de enseñar, de dar lección... sí, de ubicar al otro en donde debería estar. En donde deberíamos estar todos. En el lugar correcto.
Y después, muchas veces, me encuentro pensando sádicamente "viste boludo? eso te pasa por hacerte el vivo". Y disfruto del instante de vergüenza ajena. Bué... si es que le dió vergüenza no?

Saludos!

Ana dijo...

Qué bueno el tema que está apareciendo! Las conductas sociales. Uf! reconozco que se me "suelta la cadena" todavía ahora en algunas oportunidades, en donde no correspondería. Ahora, he logrado mayor reflexividad y no recurro tanto a maniobras " primitivas" pero reconozco que ha sido un defecto mio dificil de encauzar durante los años de mi juventud. Admiro a aquellas personas que no les brota "la furia ciega" - como lo denomina mi hijo menor, que parece padecer del mismo "modelito", ante situaciones claramente violatorias de las normas consensuadas por todos y de una obviedad extrema - admiro digo, a aquellos que con la mayor flema y tranquilidad llaman al guardia y "ubican" al desubicado. En definitiva resulta gracioso, después del altercado, ver cómo en general no se espera de una dama con aspecto de fragilidad, una respuesta sumamente firme y hasta agresiva en momentos...je je
Che Rik, era verídica la entrevista! pensé que la habías armado. Excelente resolución licenciado: le dijiste mas o menos: que la demanda sea suya, salame!!!! ja ja
Un beso a tod@s

Ricardo Musso dijo...

No ha tocado en mí ningún punto sensible Sr. Torombolo; desconozco si a alguien sí!.

Yo tampoco me encuentro en condiciones de negar la existencia de dioses o ángeles; porque no me he tomado el trabajo de instruirme para hacerlo como otros lo han hecho para “comprobarlo”.
Sencillamente ese es un tema que no me interesa discernir, por ello no he invertido en mi vida el esfuerzo y tiempo que demanda una capacitación.
Aunque esto esta aclarado en la “EDITORIAL” de este “libro virtual”, el término CREENCIAS del nombre del sitio, debe ser interpretado bajo la premisa que tengo, de que todo conocimiento es efímero, y será sustituido por nuevos conocimientos, por ende, en el momento actual, puede ser considerado una CREENCIA (no de fe, que es otra cosa).

En situaciones como las que usted menciona; como toparme en un sendero estrecho con un desconocido que camina en sentido opuesto y solo habrá paso para uno; como la que mencionó de adelantarse en el lugar en la fila de espera para algún evento, o la del ascensor, etc.; si bien arbitro los medios para “ubicar” a la persona en el error cometido con palabras de explicación y solicitudes de corrección, no he notado activación de mi sistema nervioso autonómico: entrecortamiento de la voz, pilo-erección, temblor, aceleración del ritmo cardíaco, etc., como suele suceder en las especies inferiores cuando se siente amenazada la usurpación de territorio, alimento, o sexo.

Han sido muy escasos los momentos en que alguna situación la he tenido que dirimir por medio de la “lucha cuerpo a cuerpo”, pero cuando me ha sucedido, siempre he pensado de ellas que ha sido producto de la pérdida de mi capacidad de raciocinio. Sí recuerdo casos en que he tenido que ponerme firme o vehemente en mi solicitud. Por ello insisto, que en esas ocasiones, no interpreto que las personas actúan en forma aviesa “contra mí”, sino solo porque les place actuar así.

No quiero que piense que lo considero en un lugar inferior de la escala humana por ser su estilo (o algún “eslabón perdido en la cadena”).

Saludos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Buenas tardes Claudia!

A mi también me agradó esa imagen para ponerme a reflexionar si al actual cediendo el paso alguno ha perdido “poder o dominio” al hacerlo. Más bien pienso que es una actitud de practicidad el hacerlo. Se observa en la mayoría de las especies inferiores sin necesidad de pensar que se han fijado reglas de urbanidad alguna en ellas.

Me agradaron las frases que te tomaste el trabo de redacta para pedir “ubicación” a las personas en caso del alguna trasgresión. Me han resultado muy ilustrativas.
No he detectado en mí, luego de esas situaciones, el tipo de pensamiento posterior que vos mencionás (aunque puede que alguna vez lo haya hecho); respecto de la vergüenza ajena es un sentimiento que no tengo muy claro!.

Gracias por tu opinión.
Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Hola Ana!!!.

Bueno…, pareciera confirmarse la hipótesis que con cada descendencia la especie va mejorando.

No es directamente una propuesta, por lo menos para esta publicación, pero tal vez se podría intercambiar un conflicto filosófico aún no resulto claramente sobre si el hombre es intrínsecamente “bueno o malo”.

Me refiero a algunas arriesgadas afirmaciones como la de Hobbes: "El hombre es un lobo para el hombre".

Sí…, es verídica…, me tenés que pasar honorarios!...jajajaja!

Besos.
Rik

torombolo dijo...

Bueno, vea caballero Musso, allí está la diferencia.

Yo, alguna vez, más de las que hubiese debido, he reculado.
He pensado que no debía pelear y me he ido caliente a mi casa frente al avance ilegítimo de otros.
Mas varias otras he ido a los golpes.
Y luego, me he dado cuenta de que, cualquiera fuese el resultado, siempre me sentía mejor en el segundo caso.

Pido disculpas a todos por mi confesión.
Sé que no es lo que corresponde.
Mas, pocas oportunidades tiene hoy un hombre para liberar sus memorias atávicas, genéticas.
Ya no vamos a la guerra, ya no hay valores que defender con la espada, hoy nos ofende cualquiera y no hay guante que echar ni padrinos que enviar.
Hay pocos caballeros.

Por tanto, qué mejor, cuando la sangre se alborota, los pelos se erectan y los puños se ponen tiesos, que efectuar?
En especial, cuando un energúmeno reclama un correctivo?

No hacerlo, es casi como irse a dormir con el pito parado.
Nuevamente mis disculpas por incivilizado.

Ricardo Musso dijo...

Vea Sr. Torombolo, no tiene usted por qué disculparse!.

Solo se trata de una diferencia de percepciones y estrategias.

Por lo menos en las situaciones que usted mencionó, no veo la necesidad de especular en mi mente “hipótesis de guerra” alguna.
Es más, en caso de encontrarme con la negativa de la otra persona ante una solicitud de “ubicación” de mi parte; cuando no alcanza con la vehemencia, tampoco suelo apelar a la confrontación de fuerzas en sentido opuesto mutuo para intentar que venza la más fuerte, prefiero la llamada “Técnica del Judoka”, es decir, cuando el adversario ataca, me agacho un poco, y lo elevo sobre mis espaldas para que llegue a caer al piso a metros de distancia (siempre figurativamente hablando, claro está).

Tal podría ser el caso de la persona que se me adelanta en la fila de un tramite, luego de pedirle que se retire al comienzo de la misma, de negarse, a viva voz exclamar: “ATENCIÓN!!!..., ATENCIÓN…, pido un aplauso de todos para este simpático caballero que, con un brillante ejemplo de inteligencia, nos muestra como se puede evitar hacer una espera en una cola tan aburrida como esta…!!!”…,ah…, insisto con la arenga en caso que la sorpresa - al resto del público - los paralice en la primer intentona.

Solo estilos Sr. Torombolo, solo estilos.

Una duda me ronda respecto de su comentario y quisiera preguntarle: ¿toma usted a su pito a puño limpio en caso que quiera ir a dormir y éste este erecto?

Saludos.
Rik

Ana dijo...

Hola Rik! Buenas noches y que descanses. Pasé a chusmear. Interesante pregunta le hacés a torombolo. Me pregunto y te pregunto a mi vez: qué crees que habrá hecho el hombre primitivo en igual circunstancia? Yo creo que el hombre primitivo satisfaría sus instintos antes de entregarse al reparador descanso, antes aún de colocarse en posición de descanso. El problema tal vez sería a la mañana. ¿habría hombres primitivos mañaneros? Imagino que si, es más que seguro ¿Que actividad ejecutarían antes: salir a cazar algo para satisfacer su estómago o satisfarían su pito? ¿ Con la problemática de la supervivencia tendría el hombre primitivo tan consciente el tema de su pito o sería un trámite y listo?
Un besote.
Con lo de la gripe porcina se recomienda lavar el puño antes de dormir.

Luna dijo...

Bueno, puestos a sorprender, creo que sorprenderia más tu estilo, que el puñetazo del Sr. Torombolo, que está muy visto.
Me inclino `por el Sr. "Pregonero".
Ya lo dije antes, soy anti-violencia total...
La violencia genera violencia, en espiral...

Quisiera plantear otro prima de este tema, que se me ocurrido después de ver un par de posts esta semana, concretamente de Tamara y de Isabel
Estercita.
Me han impactado mucho, y me han hecho pensar....
Creo que lo más dificil de mundo, es ubicarnos nosotros mismos, respecto a nosotros.

Sabamos que hay recuerdos, comportamientos, vicios en nuestra conducta, en nuestra vida, que nos hacen mucho daño. Que cada vez que se repiten, nos dejan ampollas en el alma. Pero, reincidimos, una y otra vez...

Porque es tan dificil posicionarse, ubicarsa y decir:
Señor@! Esto le hace daño, esto la está haciendo infeliz, así no vá a salir del tunel!!!
Oiga, ubíquese, reflexiones y ayúdese!!!


Un besito

torombolo dijo...

Bueno, es que hay asuntos que, simplemente, no se pueden cambiar.

Es decir, el hombre moderno, y en particular la mujer, se han ido convenciendo de muchas falsedades.
Una de ellas, originada por el bastardeo vulgar de los estudios de la conducta humana y sus especulaciones, es que todo rasgo es corregible.
Personas que suponen que irán al psicólogo, le mostrarán sus problemas y él les dará la solución.
Pues no.

Algunos trastornos se arreglan, otros se moderan y otros son absolutamente intratables.
No hablo de psicosis.
Hablo de trastornos estructurales de la personalidad.
Las damas, con su tradicional objetivo de "cambiar" al macho, de domesticarlo, son más proclives a suponer que esto es posible siempre.

Pues, algunas personas, dependiendo de cuál sea el rasgo o hábito que las coloca en conflicto, comprendiendo primero su origen y naturaleza, razonando su inconveniencia, estableciendo una estrategia correcta y poseyendo la voluntad y constancia necesarias, logran modificarlo.
Sólo algunas.

Lo que sucede, que origina tanto problema en las relaciones sociales, es que muchas de ellas son inviables sin conflicto.
Es decir, lo más razonable para todos sería ponerles fin.
Mas, por motivos reales o imaginarios, justificados o no, muchos continúan vinculados a gentes con las cuales no encuentran modos de convivencia pacífica o placentera.

Tanto en la calle como en el trabajo o en el hogar, hay relaciones imposibles en paz.
Lo mejor es cortarlas, si no se puede, conducirlas, y si eso es imposible(lo cual sucede)no hay modo de evitar la lucha.
Lo peor que podemos hacer es no reconocer este último caso y pretender, de por vida, una corrección imposible.

torombolo dijo...

Y, por supuesto, caballero Ricardo, su ejemplo es muy pintoresco.

Y hasta podría ser exitoso, si lo es.
Es decir, es un intento previo a la lucha.
Es el erizo que muestra sus púas a su predador, diciendo..."ojo, que no va a ser fácil".
Si el lobo se acobarda, fenómeno.

El asunto vuelve a cero, si el otro se planta.
Si su intento previo por el sendero de la vergüenza social no hace mella en el antisocial, volvemos a la decisión inicial.
"Lo dejo imponer su autoridad o le pongo los puntos?" "Manda él o mando yo?"

Vamos a ver.
Usted es amenazado por uno que lo desafía.
Lanza su primer disparo defensivo, que sin duda requiere valor, lo expone en su incorrección esperando una reacción social o la inhibición del propio agresor.
Una maniobra defensiva simbolicamente análoga a cualquier otra.
Es decir, usted no se queda en el molde, no se acobarda.
Muy bien, mas el otro no afloja.
La gente no dá bola, no aparece el vigilante a poner orden y el otro se planta firme...
Qué sigue?

Se quedará usted conforme con haberse expuesto?
Porque en este caso, no sólo el fulano lo madrugó, sino que ahora toda la tribu es testigo y espera por el desenlace.

Que hará ahora?

Ricardo Musso dijo...

Buenos días Ana y Luna !!!

Gracias por sus comentarios; todos pertinentes al tema tratado; alguno de ellos no explícitamente respondidos por el comentarista a quien sospecho iban dirigidos, pero no por ello menos meritorios.

Besos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Buenos días Sr. Torombolo!.

Respecto de su primer comentario, agregaría que no solo es ilusoria la intención de cambiar la idiosincrásica forma de actuar del varón, a través de una psicoterapia, por parte de una mujer, sino que también lo es la inversa.
No siempre…, pero la mayoría de las veces.
La gente cambia aquellos aspectos que quiere cambiar porque sienten que los afecta en forma personal, y no por los otros, o por la sociedad, y para esas ocasiones una ayuda terapéutica suele ser de utilidad.

Llevándome usted tal extremo, en su segundo comentario, en que una “arenga” de esa naturaleza no tuviese su “eco” (estrategia que no busca despertar un “sentimiento de vergüenza”, ya que como le mencioné a Claudia, desconozco bien qué es, sino solo poner en evidencia una aviesa “desubicación”, intentado con ello su corrección); y si aún solicitándole oír explicaciones que bien podrían justificar esa actitud como: “Tengo a mi madre a punto de morir en casa y no puedo demorarme mucho en regresar ya que aún no me dijo dónde tiene guardadas sus joyas!”, razón que, a mi gusto, podría ser perfectamente justificable; no me convencieran; invitaría al sujeto a retirarnos de la institución, y una vez llegados a la calle probaría sorprenderlo con un Uppercut o Gancho, preferiblemente a su oído izquierdo, porque soy diestro.

Le repito que solo utilizaría esa estrategia como ultimísima instancia, no solo por guiarme por la frase de Gandhi: “Ojo por ojo y el mundo quedará ciego”, sino porque tampoco soy amante del estilo Bush: “Me tiraste unas Torres…, te destruyo un patrimonio cultural de la humanidad, y te hago mierda Bagdad!!!”.
No sé… prefiero otros métodos, pero puede ser que usted tenga razón!

Ah…, me alegro de no haber nacido en la época de duelos!.
Bastante madrugo para hacer algunos trámites bancarios y evitar largas colas, como para hacerlo para tocar el frío acero de un pistolón, y con semejantes heladas que están cayendo en esta zona cordillerana de temperaturas varios grados bajo cero, intentar matar, o que me maten!.

Saludos.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Estimadas amigas y amigos!!!

Les agradezco a todo su participación en este artículo!.
En un rato voy a lanzar otra propuesta.

Me entusiasma notar que las personan (por lo menos ustedes) ya no se “rasgan vestiduras” por la injusticia conductual de allegados, o de la sociedad en general, bajo la expectativa de que los individuos DEBERÍAN “ubicarse” de motu propio, independientemente del conocido lema (supuestamente sabido por todos) de que “mis derechos terminan cuando comienzan los de los demás”.

Los ejemplo mencionados en el inicio de este capítulo no son de mi invención, son argumentos que me han esgrimido muchas personas que me consultan profesionalmente, y mi objetivo, en esos casos, siempre ha apuntado a que revisen esas ideas que, en mi opinión, caen en el plano de la irracionalidad.

Los “pedidos de ubicación” están estrechamente vinculados al desarrollo de la ASERTIVIDAD y, con sus matices, debemos ejercerlos en el aspecto familiar y social; hacia cualquier extraño, un vecino, o incluso hacia quienes nos gobiernan!.

Muchas gracias!

Saludos.
Rik

PD: Me voy a recorrer algunos blogs de amigos que, por falta de tiempo, me estoy perdiendo sus interesantes entradas con seguridad.

Magah dijo...

Hola Rik!

Si no he estado yo en alguna de esas situaciones que describís, esperando la consideración de otro, he estado del otro lado, escuchando la queja y diciendo a modo de “consejo” que lo diga, lo pida claramente ya que es justo hacerlo. Esto en situaciones cotidianas como lo han sido tus ejemplos.
Particularmente tu post me disparó a un lugar por donde he pasado y he sentido el tener que “adivinar” lo que se supone que se me pedía.
Fue un juego casi perverso en el cual supe hallarme seriamente desorientada y sufriendo, sintiéndome casi como en un laberinto sin poder hallar la salida, con la desesperación que eso implica.
Nunca llegué sola a esa salida, y al hacerlo por que el otro me daba las respuestas y la indicación, no solo me sentía tonta y desconsiderada sino que también me llenaba de culpa por no haber sabido cuidar al otro. Fue desgastante la situación y literalmente el disparador a enfermarme. Lamentablemente han quedado secuelas y hoy me he convertido en una acérrima defensora de las cosas claras, y bien dichas, usando las palabras como corresponde, dándoles el valor que tienen, y que no se las use a modo de acertijo, a la espera que el otro “adivine”, se puede “pedir”, es necesario hacerlo y no quedarnos a la espera de que el otro “adivine”.

Interesante tema trajiste.

Con respecto a ofenderme por lo que vayas a publicar haciendo referencia a mi blog, dudo que me ofenda, no habría razón, ya que sea lo que sea, tendrá que ver con tu absoluta libertad a manifestarte.
Luego de ello, yo podré también manifestar mi opinión al respecto.

Un abrazo

Magah

Ricardo Musso dijo...

Hola Magah!!!

Que bueno que hayas llegado a narrarnos tu experiencia!.
Estoy a punto de cambiar de capítulo…, ahí es donde te citaré.
Era una broma respecto de que puedas sentirte ofendida, no creo que así sea.

Bueno…, si siempre te tocó jugar del lado de que los demás esperaban que “adivinaras” lo que ellos pretendían de vos, y más si esto se ha dado en el círculo de los afectos más cercanos, es razonable suponer que en reiteradas oportunidades te hayas encontrado desorientada, y con sentimientos de culpa cuando descubrías qué era lo que necesitaban!.
Eso es lo que se logra cuando no nos explicitan claramente qué necesitan de nosotros…, que hasta nos sintamos responsables por no haber “presentido”!.

Si las secuelas han sido que hoy seas una defensora de “pedir ubicación” y aclaración de mensajes que te resultan confusos, no son graves, y creo que, por el contrario, te beneficiarán, y a los de tu entorno.

Gracias por venir.
Besos
Rik

Isabel Estercita Lew dijo...

Buenas tardes Rik, anoche llegué de Entre Ríos y leí tu comentario y sobre esta entrada. Hablando de esto último, yo siente este "ubicate" es como: "se tiene que dar cuento solo/a". He visto y veo frecuentemente este tipo de posturas de víctima, sobre todo en familias como la mía de origen judío. Una de estas víctimas que esperan que los demás se ubiquen o se den cuenta, es mi hermana. Lo interesante es que cuando hijos o marido la quieren ayudar, ella no acepta esa ayuda y generalmente dice: "no dejá, yo lo hago, hacé tus cosas". Yo lo percibo de ese modo y no tengo mucha paciencia con la gente que autovictimiza, y cuando escucho este tipo de quejas, sí, una vez, dos veces le puedo decir: "pedíselo" pero después de eso, "dejate de joder, salí de una vez de ese lugar de víctima".

Besos, me voy a leer Infidelidad
PD: no sabía que también te habías caído del mapa, por donde anduviste?

Te cuento que fui a un encuentro en Entre Ríos con otros argentinos exilados que conocí en Sao Paulo y con los cuales mantenemos un vínculo de amistad, algunos más, otros menos. De hecho la dueña de la casa en Entre Ríos es mi amiga del alma.
Este fue el 3º encuentro que organizamos y el próximo será en Sao Paulo.
Una de las finalidades del encuentro es rescatar las memorias del exilio y las del Comité de Solidaridad que creamos en la época con brasileros y uruguayos.

Estercita

Ricardo Musso dijo...

Hola Estercita!

Me alegro que te haya ido bien en el encuentro con tus compañeros!

Veo que vos tenés experiencia de encontrarte con personas que se manejan con esa premisa de que los demás se deberían ubicar solos.
Los ejemplos que puse en el artículo, los saqué de entrevistas con pacientes en mi trabajo profesional, lo que sospecho que no es patrimonio de familias de origen judío, ya que en estos casos ningunos los tenía.

Me conmovió tu entrada y ahí te dejé un comentario, quizás un poco duro, pensé después. Como conocedor de esas situaciones, aunque no dejan de conmoverme, me resultan familiares y creo que lo importante es, justamente, pedir ubicación para que NUNCA MÁS vuelvan a suceder esas cosas.

Te busqué entre mis direcciones de contactos de hotmail y no te encontré.
No recuerdo si alguna vez me enviaste un mail.
Si lo haces te cuento algo de esas historias! (en la columna de la derecha tenés mi dirección!)

Besos.
Rik

Mariana dijo...

Bueno: después de casi 12 años de estar casada, aprendí a pedir y no dar por sentado nada, ni siquiera el echo de que me hagan un regalo, o que me alcancen un te si estoy enferma. Lo que no comprendo aun es por que cuando uno le pide al otro ayuda( TE DIGO LO QUE NECESITO Y COMO LO NECESITO)el otro hace lo que le parece y cuando se le dice que así no nos esta ayudando, se ofende, grita y argumenta que si no nos gusta esa ayuda que no volvamos a pedirla.( si te pido agua porque estoy muriendo de sed, y me alcanzas un vaso con vino , esta mal que te diga que eso no es lo que necesito?, o esta bien que la respuesta sea: si no te gusta mi ayuda no me la pidas?.
mariana

Ricardo Musso dijo...

Hola Mariana.

Si las personas que dicen amarnos, se ponen reticentes a brindarnos una ayuda cuando la necesitamos habrá que ver a qué se debe.
Una posibilidad es que no nos amen como dicen; o nos crean omnipotentes y que podemos solucionar todo solos.

Ahora; si además pedimos esa colaboración, puede que esa negativa o malhumor estén relacionados a la manera de pedir las cosas.
Vos mejor que nadie para pensar a qué puede deberse.

Tu frase: “ por qué cuando uno le pide al otro ayuda (TE DIGO LO QUE NECESITO Y COMO LO NECESITO) el otro hace lo que le parece…”; aunque lo mío no fue un pedido de ayuda sino lo contrario, esos párrafos me recuerdan a que te pedí que me envíes un e-mail, y por ahora…, nada de nada!!!..., jajaja!

Cariños.
Rik