Nuestros amigos!

AVISO

Por el momento continúo en un impasse con el "libro". De cualquier manera dispones de más de 100 capítulos publicados, sobre temas de psicología y sexología, con los que te podés entretener un tiempo y cuyos títulos tenés en la columna de tu derecha. Te recomiendo también los interesantes y, a veces, divertidos comentarios. En estos momentos prosigo con mi actividad por Facebook (bajo otra modalidad) y los videos de mi canal de Youtube, a los que te invito a unirte y participar con tus opiniones.

Gracias y abrazos. Ricardo Musso



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miércoles, 16 de junio de 2010

SUICIDIO INDUCIDO

- “Sabés qué!..., ayer, un muchacho que es de acá y estaba estudiando en Buenos Aires, se tiró por el balcón del edificio donde vivía. Un pibe de 21 años.”
- “Uf…, que cagada!. ¿Que pasó?..., ¿no se pudo adaptar a esa ciudad?”
- “No, no creo…, ya hacía tres años que estaba cursando la carrera, y parece que le iba muy bien. Vivía solo en un departamento que le alquilaba la familia pero siempre estaba con algún compañero de la facultad.”
- “Y qué le habrá pasado…, ¿no sabes si era homosexual?.
- “¿Cómo?
- “Si era homosexual digo”.
- “Ah, no sé…, lo conozco a él y a la familia pero no para tanto…”
- “Se me ocurrió pensar esa posibilidad porque si los jóvenes tienen una buena adaptación cuando se van a estudiar a otros lados, no extrañan demasiado y además hacen buenos vínculos sociales, es raro que pase algo así. Salvo que se haya metido en el consumo de drogas y alguna sustancia le estaba «pegando mal», o que estuviera atravesando algún «drama» existencial, como una homosexualidad no aceptada, por ejemplo…”.
- “Drogas no creo, y eso que decís…, no sé…; qué bárbaro ¿no?
- “Sí…, me imagino lo que debe haber repercutido ahí!.
- “Uffff…, fue un revuelo….!”

A los pocos días, nos volvimos a encontrar con mi amiga por el Messenger.

- “Sos un guacho….!”
- “¿Por…?”
- “Porque parece que lo que me dijiste los otros días sobre este muchacho que se mató, era tal cual…!”.
- “¿Qué cosa te dije?”
- “Lo de si era homosexual. Estuve charlando con una persona muy conocida de ellos y parece que este chico era homosexual, pero la familia no lo aceptaba para nada y le hacían quilombos por eso. El fin de semana previo a que se suicidara lo estuvieron visitando en su departamento…!”
- “Ah…, viste!”

Para los que piensen que es antojadiza la asociación del suicidio del joven y la homofobia familiar, les recomiendo leer el siguiente artículo: “El rechazo familiar eleva el riesgo de suicidio en homosexuales”

Quienes hayan leído el capítulo “EL SUICIDIO” - y lo tengan presente - recordarán que para referirme a los sentimientos de culpabilidad e ideas rumiantes de tipo contrafácticas que se despiertan entre los familiares de aquellas personas que toman la determinación de suicidarse, resalté la frase:

“NADA QUE HAGAMOS HACIA LOS DEMÁS VA A DETERMINAR QUE UN INDIVIDUO TOME LA DETERMINACIÓN DE SUICIDARSE.”

Más, por el título que seleccioné para el presente, pareciera que existe la posibilidad que alguien pueda ser INDUCIDO a una determinación tan irracional como la de adoptar la conducta de suicidarse.

Es que, si recuerdan bien, en aquel capítulo también mencioné:

“Muchas veces se ha hablado de la adolescencia como una etapa de la vida en la que el\la joven se encuentran vulnerables a la instauración de ideas fantasiosas e irracionales, concepción que comparto plenamente. Una vez instalada la idea, muchas justificaciones pueden encontrarse para alimentarlas y llevar a cabo el acto suicida: fracasos escolares - o, por el contrario, insatisfacción de los logros obtenidos en ese ámbito por calificarlos como deficitarios aunque sean brillantes -; amorosos; sentimientos de una orientación sexual de tipo homosexual que los impulsa a auto-juzgarse como “bichos raros y deformes” .

Y en este aspecto entonces, hay ocasiones en que:

“Tanto va el cántaro a la fuente…, que al final, se rompe!”

Elaboré el siguiente video con la esperanza que sirva para reflexionar acerca de lo tratado en este escrito. Está basado en escenas de la película "PELGARIAS PARA BOBBY", protagonizada por Ryan Kelley como Bobby Griffith y Sigourney Weaver como su madre, Mary. Espero que compartas esta expectativa.


- REFERENCIAS

- Experiencia Profesional
- Imágenes de Google.

Cariños.
Ricardo Musso

lunes, 21 de septiembre de 2009

EL SUICIDIO

- INTRODUCCIÓN

Como he hecho en varios de los capítulos del “libro”; comenzaré por una definición del tema que trataré, y una demarcación de los casos a los que me referiré cada vez que use el término central del artículo, en esta ocasión: EL SUICIDIO.

DEFINICIÓN

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:


1 - m. Privación voluntaria de la vida:

- A QUÉ CASOS NO ME VOY A REFERIR

- A la Eutanasia (suicidio asistido); que si bien cumple con los términos vertidos en la definición de suicidio, su índice de casos es ínfimo dentro del conjunto de suicidios, y particularmente es solicitada por pacientes CUADRIPEJICOS, o enfermos en estadio terminal; por cáncer, o enfermedades inmuno-depresoras como el SIDA. Vale decir, situaciones de calidad de vida irreversible que si bien para muchos el suicidio es injustificable bajo todo aspecto, para otro tanto; tendría una motivación aceptable.

- A casos de personas diagnosticadas con DEPRESION; en especial las de tipo MAYOR–PRIMARIA; cuyo estado depresivo no tiene un motivo externo evidente como pudiera serlo la muerte de un ser muy querido, o la pérdida de un trabajo preciado, etc., y que por ello se las llama endógenas en cuanto a su orígen.

- A los calificados como BIPOLARES cuyo riesgo de suicidio es similar a los de DEPRESIÓN MAYOR-PRIMARIA; aunque se diferencia de éstas por atravesar periodos de depresión, más o menos prolongados, y pasar a etapas de euforia y optimismo, a veces exagerados.

- Tampoco a casos observados en enfermedades como el ALZHEIRMER, que aunque con menor frecuencia, la conducta de suicidio se suele producir en los momentos en que el sujeto atraviesa estados depresivos similares a los mencionados en la DEPRESIÓN MAYOR o PRIMARIA.

- Y por último, no voy a hacer referencia a los suicidios que ocurren bajo un estado de DESCONTROL DE LOS IMPULSOS (acting out); es decir, una determinación que se toma de manera impulsiva, abrupta - por lo general luego de algún hecho que despierta en el individuo una emoción incontrolable de angustia, o enojo -: noticia de fallecimiento de alguien amado, pelea con una persona significativa, planteo de separación no esperada ni aceptada; sentimiento de injusticia por un límite impuesto por los padres en caso de adolescentes, etc. Se los considera como “UN ACTO QUE NO SE QUISO REALIZAR”.

- A QUÉ CASOS SÍ ME VOY A REFERIR.

Me ocuparé de los suicidios de los sujetos que, psiquiátricamente, se los diagnostica como portadores de una Distimia, Neurosis Depresiva, o Depresión Menor; cuyos trastornos psico-emocionales se tratan con psicoterapia, y en ocasiones, acompañada por alguna medicación.

- ALGUNAS DISQUISICIONES PREVIAS.

Intentaré darle un tratamiento al tema para que no quede la sensación de que estoy haciendo juicios de valor, o una apología de la vida; más tampoco la haré respecto de la muerte, ni pondré en cuestionamiento el sentido de vivir. Lo trataré desde mis concepciones de las teorías psicológicas en que me baso, e intentaré la desmitificación de algunas creencias.

No desconozco que el adulto habitué a la lectura de literatura - por lo general filosófica - con una perspectiva pesimista de la vida, sustentan o intentan justificar el suicidio - y en ocasiones lo ponderan - como una conducta razonable. Los filósofos exponentes de ese tipo de pensamiento no los mencionaré para no herir susceptibilidades de nadie.

Tampoco desconozco que algunas religiones, que valúan la vida como un tránsito hacia la “verdadera existencia” a la que se arribará después de la muerte, si bien no promueven el suicidio; en personalidades con características depresivas que las profesen, les “abre la puerta”.

Estas cosmovisiones se sustentan en creencias, que por supuesto pueden influir en la determinación de un suicidio.
Ahora; si lo evaluáramos desde el punto de vista filogenético, basándonos en la teoría darwiniana de la Evolución de las Especies, no existe, salvo en el hombre, en ninguna especie inferior, la conducta suicida.

Algunas opiniones populares - haciendo lo que se llama una antropoformización de la conducta animal - hablan de actos suicidas en las ballenas por ejemplo, que a veces, en forma grupal, quedan varadas en la arena de alguna playa.
Sin embargo existen varios estudios que explican que este fenómeno se debe a una desorientación del rumbo que su “cuaderno de bitácora instintiva” les señala como el camino que deben tomar para arribar al lugar de partos y apareamientos, encontrando, en su veloz carrera, una costa inesperada.

Como escribí en el inicio de este apartado, no es mi intención hacer disquisiciones religiosas ni filosóficas sobre el sentido de la vida, por ello (y por razones de espacio) no trataré las razones arriba expuestas sobre las que a veces se “justifica” el suicidio; pero tampoco haré una defensa de la vida en el sentido de las creencias de la religión Católica de que si Dios nos las dio, solo Él puede quitárnosla; así que - como indiqué - solo lo haré desde mis concepciones como psicólogo.

Por otro lado, la gran mayoría de los suicidios son cometidos por personas que nunca han leído filosofía; muchos de ellos podrían ser clasificados como cristianos; tampoco han solicitado ayuda psico-terapéutica, y sin embargo, han tomado esa determinación.

- CONCRETANDO: ¿QUÉ CONSIDERO SUICIDIO?.

Si bien en la decisión del suicidio se admite que influyen múltiples variables de tipo biopsiosociales; para los terapeutas cognitivistas-comportamentales es una conducta más, constituida por los componentes que tiene toda conducta: el cognitivo (una idea, “¿y si pongo fin a todo esto?”), y el motor (llevar a cabo esa idea, en este caso, el acto suicida).

Además - como toda conducta autodestructiva – la caracterizamos como IRRACIONAL; en el sentido que en varios capítulos he descrito el concepto de IRRACIONALIDAD:

“Cualquier pensamiento, emoción o comportamiento que conduce a consecuencias contraproducentes y autodestructivas, que se interfiere deforma en la supervivencia y felicidad del organismo”
(Albert Ellis, 1962).

- POR DÓNDE COMIENZA LA COSA

Desde la perspectiva cognitivista, el acto suicida es la etapa final que comienza con la instauración de una idea, un pensamiento, de que ese episodio constituirá la herramienta fundamental para evitar algún malestar producido por el entorno.

Es una idea de las llamadas PARASITAS, es decir, luego de su aparición, comienza un proceso de “rumiacion” que se va perfeccionando en relación al acto: forma de llevarlo a cabo, momento, dejar alguna carta o no, cómo evitar el trabajo de limpieza de sangre en caso que se elija alguna metodología que pueda hacerla emanar; etc.; la causa puede ser cualquiera.

Este pensamiento se inicia en forma intermitente para ir, progresivamente, transformándose en una idea obsesiva que cada vez ocupa más lugar temporal en el repertorio ideativo del suicida.

Metafóricamente, podría representarse como el desarrollo de un flemón molar, que comienza – producto de un proceso de infección – a inflamar e hinchar la zona afectada produciendo un dolor cada vez más intenso. El cese de ese dolor se logra en muchos casos con la “punción del absceso”, representado, en esta ocasión, por el acto de suicidio.

- COMO PUEDE DETENERSE.

En caso que la persona juzgue que no es conveniente dejarse guiar por por pensamientos irracionales y actuar consecuencia; en varios capítulos del “libro” me referí a los procedimientos a los que se puede echar mano para realizar una “DETENCIÓN DEL PENSAMIENTO”; poner un “ALTO” a las ideas “rumiantes” (OSESESIONES; A SUS MARCAS…, LISTO…; ¿NECESITÁS DESENAMORARTE?).
Otro tanto es aconsejable en estos casos.
Decirse a sí mismo: “Basta con esta idea!...; nada tan grave existe para que justifique lo que se me está ocurriendo; son boludeces que crea mi imaginación.”

Por otro lado se deben desterrar las creencias (personales o familiares) respecto de la “EXISTENCIA DE VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE”; sentencias filosóficas del sentido “NEGATIVO o INCOMPRENSIBLE” de la existencia humana; e incluso los postulados pseudo-científicos que hablan de una herencia, o predisposición genética, si hubo antecedentes familiares de suicidio. Nada de esto último esta seriamente comprobado, ya que aún no se ha podido determinar la influencia de los modelos familiares - de características depresivas - que pueden intervenir en el sujeto para tomar una determinación de suicidarse.

- CONSECUENCIAS DEL ACTO SUICIDA

Aunque esta frase sea una “verdad de Perogrullo”, en la persona que lo lleva a cabo, y de ser eficaz en el acto: LA MUERTE.

En el entorno afectivo de la persona que se ha suicidado, se despiertan “sentimientos de culpabilidad”, y comienzan a desarrollarse HIPÓTESIS CONTRAFÁCTICAS acerca de qué cosas se pudieron haber hecho, que no se hicieron, para evitar el suceso.

NADA QUE HAGAMOS HACIA LOS DEMÁS VA A DETERMINAR QUE UN INDIVIDUO TOME LA DETERMINACIÓN DE SUICIDARSE.

Los casos de acting out (o descontrol de los impulsos) solo estarían aleatoreamente asociados al hecho previo de la conducta del suicida; ya que el problema de fondo son las características de personalidad del que lo lleva a cabo, y si bien el acto, temporalmente, pareciera estar asociado a una determinada situación, la realidad es que pudiera haber sido cualquier otra, y en cualquier otro momento.

Es aconsejable a las familias que atraviesan esta experiencia, buscar ayuda profesional, y en ocasiones colabora concurrir a los llamados GRUPOS DE AUTOAYUDA.

- PALABRAS FINALES

Este artículo es el último que publicaré previo a un impasse que me tomaré por razones que no vienen al caso mencionar; pero la fundamental es descansar un tiempo.

Lo redacté a instancias del pedido de mi hija menor, Carolina, de 16 años de edad, que me consultó si, entre todos las publicaciones, en alguna, había tratado este tema que ella considera de importancia.

En muchas ocasiones hemos hablado al respecto. Ella vivió la etapa que mencioné de la sucesión de suicidios en grupos de adolescentes en la localidad (en aquellos momentos mayores que ella), y como aquellos episodios no “encajaron” en su repertorio de ideas, siempre mostró interés por las motivaciones de ello.

Muchas veces se ha hablado de la adolescencia como una etapa de la vida en la que el\la joven se encuentran vulnerables a la instauración de ideas fantasiosas e irracionales, concepción que comparto plenamente.

Una vez instalada la idea, muchas justificaciones pueden encontrarse para alimentarla y llevar a cabo el acto suicida: fracasos escolares - o, por el contrario, insatisfacción de los logros obtenidos en ese ámbito por calificarlos como deficitarios aunque sean brillantes -; amorosos; sentimientos de una orientación sexual de tipo homosexual que los impulsa a auto-juzgarse como “bichos raros y deformes” (motivo por el cual se niegan a hablar de ello); etc.

Generalmente el riesgo se observa en jóvenes con una “conducta ejemplar” en todos los contextos; tendencia a la introversión; a veces pocos vínculos sociales; impensable esperar de ellos reacciones de exabruptos en la escuela o la familia; etc.
Estas mismas características son las que sorprenden cuando toman la determinación de suicidarse.
Lo que no se intuye es que en “su mundo interno”, como el gusano arador del pino, ha comenzado a “taladrar” la idea de morir, insisto, por cualquier motivación.

Debido a ello, los padres con hijos con estas características, no deberían eludir la idea de que esto pueda estar sucediendo y, tomar coraje, para hablar sobre el tema, quizás comenzando con la simple pregunta: “¿Qué opinas de las personas que se suicidan?”.

Es falso creer que con ello inculcaremos ese pensamiento, por el contrario, como cuando me referí al flemón molar, les damos la posibilidad de hablar del tema, y ello actuaría como efecto de “drenaje” para aliviar el dolor que la misma idea produce.

Cuando un joven lleva a cabo un suicidio, suele observarse lo que se denomina un “efecto contagio” entre los de su grupo etareo.
Si bien en muchos produce un profundo rechazo el episodio, en otros; que quizás ya habían comenzado con algún proceso ideático al respecto, los alienta a “copiar” esa conducta.

Es más, se suma una especie de “admiración” y “envidia” por el suicida, ya que toda las escenas que se producen debido al hecho, despierta la fantasía de que él, o ella, pueden estar “observando” los acontecimientos de la angustia familiar; la concurrencia de amigos y compañeros de estudios; la publicación sobre el hecho en algún periódico; etc. Y que luego de “disfrutar” de todo ello, existirá la posibilidad de “regresar” (como quien hizo un viajecito de ida y vuelta) y exclamar: “Hola…, acá estoy nuevamente!!!”.

MI MENSAJE PARA VOS es que: NADA DE ESO SUCEDERÁ.

La muerte “solo tiene pasaje de ida”.

Una vez muerto no podrás observar ni oír nada de lo que sucede a tu alrededor.
Tu cuerpo comenzará a descomponerse al poco tiempo de desencadenarse tu muerte y - dependiendo de si se decide que se conservará en un cajón bajo tierra, o en un nicho - los gusanos se encargarán de tu físico hasta quedar solo tus huesos; y en caso de cremarte, solo serás ceniza.

Carolina tiene meridianamente claro esto que digo que, por supuesto, no la exime de dejarse llevar alguna vez por IRRACIONALIDADES.

Les dejo el siguiente video que armé con la finalidad que los visitantes de Youtube lo puedan ubicar para leer este artículo. Lo titulé: “EL SUICIDIO ES IRRACIONAL”.


- REFERENCIAS

- Albert Ellis – “Manual de Terapia Racional Emotiva” – Edit. Desclee de Brouwer – Bilbao – 1981
- Albert Bandura – “Teoría del Aprendizaje Social” - Edit. Espasa-Calpe – Madrid - 1982
- Videos Youtube.

Para vos, Carito!
Cariños.
Ricardo Musso